SARA VILLAR (1ºA BAC)

“Elemental, mi querido Watson.”

Todos hemos oído alguna vez esa frase. ¿Sabrías decir de dónde viene? Por supuesto que sí, es una de las líneas más famosas del que probablemente sea el mejor detective en la literatura y, actualmente, en la pequeña y la gran pantalla. Es curioso cómo un simple o, más bien, excéntrico hombre ficticio con una extraordinaria capacidad de deducción ha podido volverse tan famoso. Hoy en día se calcula que hay más de doscientos treinta libros, películas, series de televisión, etc. dedicados a él. Puede no parecer demasiado, pero es bastante impresionante para tratarse de un personaje que ni es real, ni ambientado en la actualidad.

Por otro lado, dejando al margen este análisis sobre la popularidad de Sherlock Holmes, ¿qué más podemos decir que conocemos sobre sus historias? Hay un personaje bastante eclipsado, pero igual de destacable que el protagonista o su fiel compañero Watson, y ese es James Moriarty.

Moriarty posee el título oficial de “archienemigo” de Holmes. Es una mente brillante que lidera una organización criminal, operando desde las sombras con una habilidad sobrehumana y mucha, mucha maldad. Pocos detalles aparte de estos se dan de él en los libros, mantiene una cortina de misterio sobre la historia de su pasado desde su primera aparición hasta su final. Sin embargo, podemos asegurar que fue un matemático que reflejaría el lado “oscuro” de Sherlock: qué hubiese pasado si nuestro querido protagonista se hubiese dejado llevar por el poder de su inteligencia y terminado usando esta para hacer el mal en lugar de defender a los inocentes y colaborar con la policía. Es por eso que la eterna competición de ambos es tan emocionante, continuamente pisándose el uno al otro con sus estrategias en lo que es un juego mortal, que tendría su fin en las cataratas de Reichenbach.

Sumergiéndonos un poco más, James M. nació en una familia adinerada y recibió una buena educación, lo que le permitió volverse profesor de matemáticas en una universidad, aunque turbios rumores sobre él empezaron a extenderse y tuvo que huir a Londres, donde comenzaría con sus ilegales tejemanejes.

Entonces, ¿cuál es la razón por la que el conocido como Napoleón del crimen se volvió un villano? La respuesta, algo decepcionante, es que no la hay. Es un personaje que no muestra ningún tipo de humanidad, solo tiene el deseo de ganar más poder y de molestar a Holmes. Es algo extraño, teniendo en cuenta que Sir Arthur Conan Doyle es considerado uno de los mayores escritores de todos los tiempos, que nunca dejaba ningún cabo suelto y siempre tenía una solución para todo. Pero simplemente es así: Moriarty es un ser humano sin sentimientos, que representa al mal puro y, se dice, lo heredó de familia.

Sin embargo, sí que tenemos un pequeño indicio de por qué odia tanto a Sherlock. Al parecer, durante la adolescencia de este último, la salud del futuro detective fue un tanto delicada, por lo que no podía asistir a la escuela. Pese a esto, sus padres deseaban que su hijo adquiriese conocimientos y decidieron contratar a un profesor particular para él, que era nada más y nada menos que Moriarty. Durante su estancia en el hogar de los Holmes, ocurrió un misterioso accidente que hasta hoy en día permanece desconocido, y que provocó la inmediata expulsión del profesor, que tuvo una muy mala relación con su alumno. De ahí en adelante, sus caminos no vuelven a cruzarse directamente hasta la batalla final, aunque siempre maquinaban el uno contra el otro. Entonces, podemos deducir que esos hechos que sucedieron en la casa de Sherlock fueron los que empujaron a James M. a tener ese odio exagerado e irracional hacia él.

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Ahora bien, aún hay un punto no del todo claro. Hay muchos rumores y teorías que concluyen en que Moriarty fue en realidad producto de la mente retorcida del famoso detective. Sherlock tenía fama de ser un adicto a varias drogas y que, a pesar de su inteligencia, no solía estar en sus cinco sentidos. Eso ha llevado a pensar a muchas personas que verdaderamente el villano nunca existió, sino que surgió de la paranoia del protagonista. Así es que se puede explicar la  obsesión de Holmes por incriminar a su archienemigo de todas las desgracias que ocurren en su vida, y el cómo aún se siente amenazado incluso cuando sabe que Moriarty ya no va a regresar y está supuestamente muerto.

Yo, personalmente, prefiero no pensar que este personaje no es real, porque le guardo un especial “aprecio” (todo el aprecio que se le puede tener a alguien que básicamente reencarna al mal). Le cogí cariño durante el tiempo que estuve viendo Sherlock, una serie de televisión inglesa basada en los libros y que es mi serie favorita (por lo que la recomiendo al cien por cien). Me pareció que Moriarty era un personaje muy curioso y extremadamente inteligente que hacía la historia más emocionante. Creo que, sin él, no habría Sherlock Holmes, porque se necesitan el uno al otro. En el fondo, se sabe que los dos solían disfrutar de sus conflictos, porque así podían demostrar cuán ingeniosos eran, y ambos poseían una vena muy competitiva.

En conclusión, pienso que Moriarty es un villano digno de admirar, porque su intelecto le lleva muy lejos en su cometido. Es capaz de manipular a cualquiera sin sentir ningún tipo de remordimientos, siempre a sangre fría, aunque también hay que destacar que nunca se ensucia las manos, solo se limita a dar órdenes. Su obsesión con Holmes termina siendo su perdición, que da lugar en un final de relato épico y controversial. Cuando se publicó la historia con la muerte de Moriarty y la supuesta muerte de Sherlock, muchos aficionados a las obras de Conan Doyle se indignaron y formaron un gran revuelo con la intención de que sacase otro relato cambiando ese final, pero el autor se encontraba algo cansado de escribir siempre sobre lo mismo y no hizo caso de las súplicas del público. No volvió a sacar a la luz nada más hasta la llegada de El sabueso de los Baskerville (mi libro favorito de él), en el que no se mencionaba al villano. Y así como así, la historia de Moriarty llegó a su fin.

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