La alumna Isabel Valencia Pérez, de 2ºB de ESO, ha obtenido el primer premio del I Certamen de Microrrelatos del IES Valle de Piélagos por el texto titulado Otoño en clase. El galardón estaba dotado con un vale de 50 euros, un libro y un diploma. El segundo premio, 30 euros más libro y diploma, fue a parar a manos de Guillermo Vázquez Catalán, de 2ºA de ESO, por su relato titulado  El metro de la esperanza. También se repartieron tres terceros premios ex aequo, que fueron obtenidos por los alumnos Marina López Gutiérrez (2ºA de ESO), Laura Urbistondo Izuel (2ºC de Bachillerato) y Sarra Ezzakraoui (2ºA de ESO). Cada uno de estos últimos recibió un cheque de 20 euros más libro y diploma. Por último, también vieron reconocido su trabajo con sendos accésits (diploma más libro) los siguientes alumnos: Natalia García Bedoya (3ºE de ESO), Irene Herrera Gallego (2ºA de ESO), Susanne Kerr (1ºA de Bachillerato), Enma Alvear Gómez (1ºCD de ESO) y Laura Sánchez Incinillas (1ºAB de ESO).

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El acto de entrega de premios, que se celebró en la biblioteca del centro este pasado 4 de mayo, fue presidido por el director del instituto, Ricardo Gómez, quien hizo entrega de los galardones a los diez finalistas. La presentación corrió a cargo de las alumnas de 2ºB de ESO Iris Concha y Jennifer González. Los asistentes disfrutaron, asimismo, de la actuación musical de Irene Gallego (4ºB) y de Inés Pérez (3ºC), que interpretaron la canción Eighteen.

Todos los finalistas leyeron sus textos ante el público asistente. Este es el primer certamen de microrrelatos organizado desde la biblioteca del instituto y han presentado sus trabajos un total de 62 alumnos. El jurado estuvo presidido por Eva González y completado por Marián Reguera, Jacqueline López y Miguel Ibáñez, todos ellos profesores del centro. De la parte técnica del acto se encargo el también profesor del centro Chus Gancedo.

A continuación, se publican los diez relatos finalistas.

PRIMER PREMIO

Otoño en clase

Como todos los años, el otoño había llegado casi sin darnos cuenta.

La profesora explicaba al tiempo que hacía equilibrios al borde de la tarima.

Mientras, observaba por la ventana.

En la primera fila, a una niña se le resbalaba la cabeza sujeta entre las manos intentando atender, intentando no quedarse dormida.

Con el rabillo del ojo miraba al exterior.

Los árboles habían mudado sus hojas por otras de colores rojos, amarillos, naranjas y ocres. Siempre le había resultado curioso el hecho de que aparecieran los colores más cálidos cuando se acercaba el frío.

Fuera, la brisa agitaba las ramas.

De repente, una hoja suelta y tras una voltereta, baja columpiándose.

Y cae.

Y cae.

Y cae.

Y cae.

Y cae.

Y cayó.

Y calló.

La hoja, la profesora, la niña y yo.

Isabel Valencia, 2º ESO B

SEGUNDO PREMIO

El metro de la esperanza

Las 8:00h. Andén derecho, segundo banco. Ahí está ella, sentada, con su cabello recogido, su mochila, su abrigo negro, su mirada hacia el suelo. Me acerco, me mira  y sonríe.

El metro llega. Se levanta y se dirige hacia las puertas, yo también. Extiendo la mano para abrir la puerta, ella también. Su mano roza la mía y nuestras miradas se cruzan. Sus ojos son brillantes, negros y expresivos.

Las 8:00h., todos los días, todos los meses, mismo banco, mismo andén.

Anhelo esos ojos, esas manos, esa sonrisa. Pero no pierdo la esperanza de volver a verla.

Todos los días, las 8:00h., mismo andén, mismo banco.

Guillermo Vázquez, 2º ESO A

 

TERCER PREMIO (EX AEQUO)

Mi gran sueño

Soy bombero, policía, astronauta, médico, profesor,…

De repente me caigo de la cama y me doy cuenta de que todo ha sido un sueño y que solo soy un perro.

Marina López, 2º ESO A

 

TERCER PREMIO (EX AEQUO)

Como siempre

El tiempo corre. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Las piernas comienzan a fallarte y el aire te oprime el pecho. Más rápido. Más rápido. Más rápido. Tienes la sensación de haber recorrido el país de arriba abajo. Miras el reloj y las agujas parecen clavarse en tus ojos. Tic tac. Tic tac. Tic tac. Te obligas a acelerar y chocas contra lo que te parecen mil personas. Más rápido. Más rápido. Más rápido. Finalmente ocurre lo inevitable.

Has vuelto a perder el tren.

Laura Urbistondo, 2º Bach. C

TERCER PREMIO (EX AEQUO)

Allí fue donde…

Allí fue donde me di cuenta de que no puedes esconder tus sentimientos, de que no puedes fingirlos, de que no puedes secar el agua de tus lágrimas, de que no puedes hacer lo imposible, pero, ¿tanto te pido? Lo único que ansío es un poco de amor y lo único que ansío más que eso, es una sonrisa verdadera cuando estés a mi lado. Allí, allí fue donde me di cuenta de que al igual que yo no puedo esconder mi amor por ti, tú no lo puedes fingir por mí, allí fue donde me di cuenta de que tu amor es caro para quien no lo merece, allí fue donde me di cuenta de que si tanto te amo debo dejarte libre, para que alguien a quien ames disfrute de esas cosas pero gratis.

Sarra Ezzakraoui, 2º ESO A

ACCÉSIT

El hambre

Séptimo día de dieta: me comí la pastilla de jabón porque olía a vainilla.

                                                                      Natalia García, 3º ESO E

ACCÉSIT

La distancia para olvidar

No quiero saber de ti, no quiero quererte o volver a verte. Y no porque me molestes o porque aún me duelas, sino porque es lo mejor para mí. Porque esto me hace daño y aunque no podría olvidarme de ti, al menos puedo alejarme y así tal vez, solo tal vez con el tiempo dejes de doler.

Irene Herrera, 2º ESO A

ACCÉSIT

To  leave

Cuando me pediste que me quedase, la verdad es que se me pasó por la cabeza, pero no tan alto como para pararme. Cuando me llamó suplicándome un adiós, fue entonces cuando lo escuché. Oí la tierra crujir bajo su dolor. Sentí como si un terremoto me partiese por la mitad. Solo dije que todos sabemos que a veces es más fácil quedarse que irse. He pasado años de mi vida corriendo hacia la derecha para darme cuenta de que debería haber corrido hacia la izquierda. Pero paré de correr, me di cuenta de que la vida no es una carrera. No es el tiempo el que mide la vida. Así que corre. Corre hasta que estés lejos de mí. Dios sabe que yo lo haría. Pero espera. Antes de que te vayas, quiero que sepas que espero que te quedes.

Susanne Kerr, 1º Bach. A

ACCÉSIT

Burbujas

“¡Otro pez!”, exclamó a su manera Carboncillo, un intrépido pececillo. Lo acababan de sacar de su ya sucia pecera, (mientras limpiaban la pecera había nadado en un estrecho recipiente) y a los pocos minutos lo habían vuelto a introducir en su querida casa. Además, podía ver a otro pez, pegado al cristal, sin duda atemorizado.

Carboncillo se acercó a él nadando rápidamente  pero antes de que pudieran tocarse chocó contra una pared indestructible y transparente. Siguió insistiendo, sin darse cuenta de que lo que veía era él mismo, reflectado en el reluciente vidrio.

Enma Alvear, 1º ESO, CD

ACCÉSIT

La incompatibilidad

Un fuerte estruendo hizo que se despidiera de su plácido sueño y que regresara a la odiosa realidad. Al incorporarse, se percató de que Lizbeth no se encontraba a su lado como de costumbre, se levantó e inspeccionó toda la habitación. En ese instante sus temores se hicieron realidad. Salió cuidadosamente del sótano. Sus pies descalzos no hicieron el menor ruido al tocar las gélidas baldosas, aunque no pudo evitar un leve gemido debido al frío. Alguien había advertido su presencia. De pronto escuchó los lloros de un niño seguidos de pasos firmes, regulares. El miedo lo paralizó, no pudo hacer más que quedarse en el sitio, cerrar los ojos y esperar que todo fuera fruto de su imaginación. Entonces, un soldado apareció en el pasillo junto a Lizbeth. Al instante, rompió a llorar y las lágrimas no le dejaron ver que era un miembro de su ejército.

Laura Sánchez, 1º ESO AB

 

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